Salud bucal

¿QUÉ SON LOS SELLADORES DENTALES?

Los selladores o “sellantes” dentales son unas capas plásticas y delgadas que se aplican sobre la superficie de las muelas,  se aplican “pintando” el diente con una capa líquida que se endurece rápidamente y forma un recubrimiento protector. Se trata de un procedimiento sencillo, nada molesto (se realiza sin anestesia), ni invasivo, y extraordinariamente útil, por lo que se considera una excelente medida preventiva para la caries infantil.

La indicación precisa de la necesidad de selladores dentales viene dada por un estudio previo en el que se determina que existe un riesgo elevado de caries. Incluso puede aplicarse cuando hay una lesión incipiente, después de haberla limpiado correctamente.

Higiene de los dientes de leche

Los niños consumen una gran cantidad de azúcares. La dieta actual con la presencia de alimentos procesados, refinados y azucarados es un peligro potencial para sus dientes. Con la intención de prevenir la aparición de caries y sobre todo, de generar un hábito debemos iniciar cuanto antes, los hábitos de higiene dental.

La higiene dental de un niño se inicia desde bebé. Al principio podemos utilizar una gasita humedecida para limpiar sus dientes. A partir del año, año y medio podemos empezar a usar un diente infantil suave. El hábito le generará curiosidad. Siempre que podamos debemos dejar que él mismo lo utilice, bajo nuestra supervisión.

Entre los seis meses y los dos años, la Academia Europea de Odontología Pediátrica recomienda el cepillado dos veces al día con una pasta de dientes con 500ppm de flúor y la cantidad similar a un guisante. A los dos años ya se puede usar una pasta con 1000 ppm. de flúor.

Las ofertas de higiene dental para bebés y niños es muy atractiva

La Sociedad española de Odontopediatría señala que el cepillado dental con pasta con flúor es lo más cercano al método ideal de salud pública.

Pasta con flúor pero con control

Un uso excesivo de pasta de dientes puede suponer riesgo importante, especialmente en los tres primeros años de vida.

De hecho, se ha calculado que un preescolar, con dos cepillados diarios, puede deglutir alrededor de 1 gramo de pasta dental al día, debido a la inmadurez del reflejo de deglución. Por ello hay que controlar bien a los pequeños cuando se cepillen los dientes.

En cuanto a la concentración de flúor, no hay suficiente evidencia de que una pasta de dientes con una concentración de flúor de 500ppm o menos tenga un efecto preventivo contra la caries. Es importante mirar, por tanto, qué cantidad contienen y eliminar las que estén por debajo de estos parámetros.

Una buena alimentación, también para los dientes

Hay que decir que la alimentación mediterránea es más saludable que la de otros países del Norte de Europa. Así pues en función de la alimentación de nuestros hijos, debemos iniciarla antes o podemos esperar a que sea un poquito más mayor.

De cualquier manera, cada seis meses debemos revisar la dentadura de los pequeños para asegurarnos de que no hay problemas y la higiene es la adecuada.

A partir de los cuatro años se puede elegir una pasta con un nivel mayor de flúor. Hasta 1.450 ppm. También podemos incorporar un colutorio con una solución de flúor al 0,05% al día o de 0,2% si es una vez a la semana. El enjuague debe hacerse con 10 ml de producto. El cepillado de mañana y noche debe mantenerse hasta los seis años.

Los alimentos y los dientes de leche

También conocidos como dentición decidua, temporal o primaria está constituida por 20 dientes. Estas piezas se forman en el útero a los 14 meses de gestación y se completa a los 3 años. La dentición suele aparecer sobre los 6 meses y se completa alrededor del año y medio.

A partir de los seis años, irán apareciendo piezas de la dentición definitiva e irán sustituyendo a la temporal. Por su parte, la dentición definitiva se empieza a formar el cuarto mes de gestación, aunque su erupción tardará varios años en emerger. Este proceso finaliza entre los 18-25 años.

Alimentación saludable y natural

Cuidar los dientes de leches es muy importante. Y el cuidado empieza por una alimentación adecuada y se completa con una higiene bucal acorde a cada edad.
Es importante tener en cuenta que muchos alimentos, especialmente los procesados, contienen una gran cantidad de azúcares. Las papillas para preparar, las galletas y los zumos y cereales procesados pueden contener una cantidad muy alta de azúcares que pueden dañar la dentina.

Las manzanas son una opción muy saludable para los dientes

El gusto infantil por los dulces y golosinas hace que en muchas ocasiones tomen demasiada cantidad. También se suelen dar panes blandos de molde, porque entendemos que puede ser más apetecible para ellos. Una merienda con un sándwich y un zumo de tetra-brick puede ser una bomba para sus dientes. Sobre todo, si después no hay una higiene adecuada.

Ese tipo de panes son de fácil masticación, pero son muy pegajosos para los dientes. Al no haber un proceso de masticación largo, los restos quedan en la boca. Estos panes incluyen en su composición azúcar. Los zumos en tetra-brick son útiles para llevar, pero son un corrosivo para los dientes por el mismo motivo, no estimulan la masticación y dejan una película de azúcares.

En este sentido, volver a las piezas de fruta, especialmente la manzana y los panes tradicionales serán más saludable, nutritivos y conseguirá no perjudicar a los dientes.

Estimular a los niños a comer alimentos que requieran masticar favorecerá el habla, ya que hará que esta sea más fuerte.

La regla es: la alimentación natural siempre es más saludable. Cuanto más procesado esté un alimento, menos nutrientes estarán presentes y más posibilidades hay de que en su composición se abuse de azúcares.

Los peligros blanqueamiento dentales caseros y en centros de estética

Un blanqueamiento dental no es un tratamiento para tomar a la ligera. Desde hace algún tiempo, proliferan todo tipo de procedimientos que prometen una sonrisa blanca y bonita. Sin embargo, no mencionan los posibles riesgos que corre la boca si no se hace con garantías.

Los blanqueadores dentales caseros, al igual que las pastas blanqueadoras, han ido ganando adeptos desde su salida al mercado.

También se han incrementado las ofertas de tratamientos en clínicas de estética, peluquerías o spas que utilizan sustancias blanqueadoras. Entre ellas, el peróxido de hidrógeno y el peróxido de carbamida. Dichas sustancias se emplean en clínicas dentales pero en una proporción mínima a fin de evitar riesgos.

Incluso es habitual que en estos blanqueamientos alternativos se empleen materiales abrasivos. Estos productos rayan el diente, y al rayarlo parece que es más blanco. Estos tratamientos están totalmente desaconsejados. El esmalte no se regenera, con lo que cualquier pérdida lo será para siempre. Aunque estas técnicas nos den la impresión de funcionar ya que consiguen aclarar un poco los dientes los obtienen unos resultados estéticos reales.

Los peligros de un tratamiento abrasivo, o no controlado, pueden implicar un alto coste. Entre las consecuencias:

  • Sensibilidad extrema
  • Desgaste o la pérdida de esmalte
  • Falta de resultados
  • Dolores agudos en los dientes con caries

Ante todo, es importante que un profesional valore nuestro tipo de esmalte, si es permeable y, por lo tanto, la sensibilidad que va a tener. También valora si los hábitos y la forma de vida son compatibles a largo plazo con un tratamiento de blanqueamiento.

Los pacientes con problemas de encías son un grupo de pacientes especialmente sensibles a este tipo de tratamientos. Por lo que hay que realizar una valoración previa ya que pueden desarrollar sensibilidades importantes. Especialmente, aquellos que tienen las raíces descubiertas.

Además, no todos los pacientes, ni todos los colores de dientes reciben el mismo protocolo de blanqueamiento. Hay que hacerlo a medida de cada diente.

 

Los trucos de andar por casa

En internet es fácil encontrarse con trucos de andar por casa. Los trucos con bicarbonato, vinagre, limón, etc. A estos trucos se recurre sin pensar que también pueden tener efectos nocivos sobre la dentadura.

Aunque pueden ayudarnos nunca van a tener los mismos resultados que un blanqueamiento dental clínico con sustancias químicas. Y si se abusa de estos trucos podemos acabar produciendo abrasiones importantes.

Acude a nuestros centros, te asesoramos con la exclusividad y la atención que mereces. Nuestro objetivo es que consigas la sonrisa blanca y radiante que deseas, sin asumir ningún riesgo.